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Antigua Capilla de Monserrat / Museo de la Charrería

Gran parte del convento benedictino fue derrumbado para abrir la gran avenida que pasa frente a él. Como consecuencia de las Leyes de Reforma, la Virgen de Monserrat fue trasladada a la Iglesia de San Jerónimo, cuya capilla —luego de estar abandonada y emplearse como escuela y vivienda— fue donada desde 1972 al Museo de la Charrería, el que resguarda la portada con su “ventana coral en forma de octágono, con guardamalletas, remates mixtos y relieves de hojarasca”.

El Museo es operado por la Federación Mexicana de Charrería, A.C.

Templo de San Agustín

El convento agustino dieciochesco fue uno de los templos que algún día dieron sentido a la frase “México, ciudad de los palacios”. Su primer noviciado, destinado por el virrey Antonio de Mendoza, en el barrio de Zoquipan (“lugar de tierra fangosa”), duró casi un siglo y medio, hasta que en 1676 el fuego lo devoró en su totalidad durante tres días.

Templo de Porta Coeli

Del convento dominico sólo queda la iglesia y su relato. Cuenta la historia que aquí cobró sentido la frase “Entre santa y santo, pared de cal y canto”, ya que al ser insuficiente la casa que donó el gobernador teniente Juan Alonso de Estrada en 1524 a los novicios, compraron las de junto, con lo que este convento llegó a colindar con el de las monjas de Nuestra Señora de Balvanera.

Celda de la Marquesa de Selva Nevada / Celda Contemporánea

A espaldas del Convento de Regina Coeli, la Marquesa de Selva Nevada solicitó al arquitecto Manuel Tolsá (encargado, entre otras cosas, de las cúpulas de la Catedral Metropolitana, el Palacio de Minería y el Museo Nacional de San Carlos) construir una celda en la que podría recogerse a la oración.

Templo y Convento de Regina Coeli

Al inicio del andador de Regina se levanta el templo que, además de dar nombre a la calle, evoca la oración “Regina Coeli”, que refiere a María con su hijo, Jesús, resucitado. Sus dimensiones actuales, aun recortadas, esbozan la presencia que tuvieron los conventos virreinales en la ciudad de México. El edificio adjunto, el Hospital Concepción Béistegui, también fue parte del convento fundado en el último tercio del siglo XVI por monjas concepcionistas.

Teatro y Plaza de las Vizcaínas

A espaldas del convento, frente a la plaza, se encuentra un pequeño teatro. En este lugar se ubicó un salón de baile que se derrumbó, ahí mismo se levantó la Carpa o Teatro Apolo que ofrecía funciones de burlesque y luego fue cerrado. Desde 1977 fue reconstruido por el gobierno de la ciudad de México e inaugurado como Teatro de las Vizcaínas. En la actualidad, sin embargo, no está en funcionamiento.

Teléfono: 5709 3724

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